viernes, 16 de octubre de 2015

Hoy leemos: Óscar y el dragón hambriendo

Tenía pendiente esta reseña desde hace bastante tiempo, así que ya era hora de ponerme con este álbum ilustrado.


Se trata de Óscar y el dragón hambriento, de Ute Krause y de la mano de Editorial Juventud y llegó a casa un poco por... digamos "accidente provocado". Mi peque está en esa edad en que un niño no para de pedir y pedir y tooooodo lo quiere. En estos momentos me acuerdo con malas maneras de todos los anunciantes y de esos anuncios y campañas que realizan que captan la atención de los niños como la miel a las moscas... en fin... La cuestión es que no me gusta esta sociedad consumista, no creo que sea bueno que los niños tengan ni tantas cosas, ni todo lo que piden; considero que deben valorar y cuidar las cosas que tienen y además, la economía hay que cuidarla que está la cosa muy mal. Pero aquí el peque hace gala de sus dotes de negociación y considera que cuando hablamos de economía, puede matar dos pájaros de un tiro y se muestra generoso a la para que considera que así puede sacar baza de ello. La solución cuando se habla de que no hay dinero, es ofrecer el dinero de su hucha... y tantas veces se le explica que no se trata de vaciar su hucha, que no termina de entender para qué le sirve entonces. Para que no fueran todo negativas, se me ocurrió dejarle que comprara algo con "su dinero" y aproveché que estábamos en el mes del libro, para decirle que era un buen motivo invertir en cultura y que podía comprarse un libro.

Aprovechando que fuimos a la presentación de otro álbum ilustrado, ojeamos la librería. Le propuse un par, pero se negaba en rotundo porque mi peque se encontraba en pleno furor de dinosaurios, pero no había nada que ofrecerle de literatura infantil en ese momento. Al fin, la librera me propuso un cuento de un dragón... le eché un vistazo y me convenció, así que le propuse el cambio a Cucolinet y sin mirarlo mucho, porque estaba en otros menesteres, asintió con su cabeza. Así llegaron Óscar, un niño cocinillas que ya quisiera yo traerme a casa, y el dragón hambriento, que al final ni es tan temible, ni tan hambriento.

Pero al principio no iba todo tan bien, no... porque el dragón era temible, pero que muy muy temible y se despierta de un largo letargo con tremendísima hambre y amenaza con hacer desaparecer todo el pueblo. Las gentes del lugar consideran que hay que llevarle una princesa como sacrificio para que la furia del dragón se calme, pero olvidan un cosa... ¡ya no hay princesas!. La solución llega pronto, lo más parecido en ¡¡¡un niño!!!. Se escriben todos los nombres en papelitos y el nombre elegido es el de Óscar... Pero el pequeño no se amilana y aquí pone todo su ingenio en marcha para salir, no sólo sano y salvo de tan terrible atolladero, sino también con un amigo que nunca hubiera esperado.

El ingenio del que hace alarde el muchacho me recordó en gran medida a la historia de Hansel y Gretel... y aquí va una muestra de ello.


Una de esas historias divertidas llenas de astucia, pillería y amistad, en donde por suerte, todo acaba bien para todo el mundo.

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