jueves, 23 de mayo de 2013

Con la cabecita despejada

Otro viernes más... y qué ganas tenía de que llegara, ufff, aunque sólo sea por dormir un poquito más o.. por lo menos, por intentarlo... si nuestro Cucolinet lo permite, claro está, jejeje. Pero no adelantemos acontecimientos... recordemos, "vivir el aquí y el ahora", así que, a disfrutar del viernes se ha dicho.

Vamos con un nuevo capítulo de mi librito y mantengamos la cabecita despejada, como tiene que ser ;^D.


El buda de la lucidez


"Mente clara, corazón tierno"



Uno de los cinco preceptos de la ética budista aconseja no enturbiar la mente con bebidas alcohólicas ni ninguna otra droga. La razón es muy simple: la lucidez mental es una condición indispensable para, a través de la niebla del engaño, penetrar en un estado en el que reinan la alegría y la liberación.

Sin embargo, la lista de productos perjudiciales para alcanzar una visión clara no se detiene en el alcohol y las drogas. También incluye una larga lista de actividades que, por un motivo u otro, confunden o alteran la mente: discotecas atestadas de gente, partidos de fúlbol en los que impera la agresividad, compras compulsivas en un centro comercial...

Por otra parte, la práctica habitual de la meditación ayuda a relajarse y a gozar de cada estado mental, por lo que las drogas resultan innecesarias. Los maestros de yoga, por ejemplo, aseguran alcanzar estados de éxtasis que no pueden igualarse ni con opiáceos como la heroína.


Sueños lúcidos

Nuestro mundo onírico es un territorio mágico y poderoso que nos permite acceder a nuevas sensaciones sin perder claridad mental. Bien al contrario, los sueños lúcidos -los episodios en los que la persona toma conciencia de que está soñando- son una excelente forma de profundizar sin riesgos en el conocimiento de nuestro universo interior.

Me considero una persona tolerante por lo general, pero sin embargo, en este tema en concreto, soy sumamente tajante y no lo puedo evitar. Como todo o casi todo el mundo, tuve mi época de juventud, de salir de marcha los sábados y demás. Tomé "copas", fumé durante un tiempo (por digamos, "fastidiar" a un persona.... cosas de jóvenes, porque la única que se "fastidiaba" era yo)... ¡Gracias que me quité el vicio y salió ganando mi cuerpecito serrano y mi bolsillo!. Pero jamás de los jamases, probé otro tipo de droga. Siempre me negué y me he negado en rotundo y me producen un total y absoluta rechazo, todo lo que haga a las personas no ser "ellas mismas" y atentar contra su cuerpo y su salud, no me gusta nada de nada y se me nota a la legua, no sé disimular... Así que este punto lo tengo más que superado (rezo a todo el universo porque nuestro Cucolinet sea en este sentido igualiiiiiiiiiiiito que yo...).

Tampoco me gusta el ruido (ya lo he dicho alguna vez), no me gusta nada de nada la violencia, los gritos, las discusiones... huyo de ellas como alma que lleva el diablo. Soy persona a la que le gusta la paz, la tranquilidad, las charlas con los amigos...

Y animo a todo el mundo a probar unos minutitos de meditación, algo sencillo, aunque sea un minutito no más. Para ello, un vídeo super chulo. Yo misma he aprovechado el visionado del mismo para tomarme ese minutito, así que aprovecha, tómate ahora tu minuto y disfruta del resultado.

lunes, 20 de mayo de 2013

Leemos: Yo te tengo a tí y tú me tienes a mí

Nuestra visitas por la Biblioteca ya se han convertido en una muy buena costumbre, así que disfrutamos de la "visita" de cuentos en casa que nos ayudan a descubrir mil y una historias y personajes. 

En este caso vengo a hablaros de "Tú me tienes a mí y yo te tengo a tí" de Nele Moost y de Michale Schober, de la Editorial SM Intantil. Se trata de un cuento cortito en el que las ilustraciones hablan por si solas. Sus páginas nos sumergen en el día a día de un osito y su papá, donde se tienen y cuidan el uno al otro, comparten, juegan, pasean, se ayudan..., se QUIEREN ♥.


He leído que se recomienda a partir de los 5 años, pero desde mi punto de vista, un niño más pequeño entenderá las ilustraciones, tan lindas, tan sumamente amorosas. Supongo que la recomendación será para la lectura del propio niño. A nuestro Cucolinet le encanta y lo entiende a la perfección, conforme se lo leemos y ve los dibujos, se pone tierno y lanza algún "ooooohhhhhhh" y es que es super cariñoso y zalamero, como he dicho muchas veces, "mi osito amoroso" ♥.

Esta tierna historia nos enseña la relación afectiva, puesto que somos testigos del gran amor entre padre e hijo; que uno cuida del otro y el otro del uno, ambos se tienen mutuamente y el peque también puede mimar y ayudar a su papá; además se ven reflejados en el texto el respeto, la colaboración, la compresión, etc.

En resumen, un cuento sencillo, pero lleno de Vida y de Amor.

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